jueves, 18 de junio de 2009
Renazco
Siento el susurro de tu sonrisa en canto hacer mi ser levitar
Siento que renazco (acabo de morir mirando apagarse tus ojos)
jueves, 7 de mayo de 2009
puerta
jueves, 29 de enero de 2009
Jugar, jugar
Sólo necesitamos repasar nuestra vida y vemos que todo empezó con el juego.Hacerse adulto es, para muchas personas, renunciar al juego, o jugar a la rutina, rutina, rutina.
No hace falta haber leído a Piaget -pero mejor si sí- para ver que el juego es el aprendizaje en los sistemas de símbolos, con los que, jugando jugando, acabamos por crear modelos con que comprendemos mejor el mundo.
Jugar, sí, jugar sin descanso y que el silbato de fín de juego nos coja con los ojos bien abiertos y la sonrisa presta.
miércoles, 28 de enero de 2009
dm
Lo que de él me llama la atención no es el éxito de su cadena de droguerías, sino su iniciativa por la creación de la Renta básica universal.
En especial, me llama la atención el hecho de que en todas partes se utilizan argumentos moralistas en favor de su introducción, pero nadie parece utilizar (o aún no lo he encontrado) el argumento economicista que a mí me parece esencial a su favor: que con ello se garantiza un consumo de base.
sábado, 24 de enero de 2009
Die Ärzte
Tengo la sensación de que esa estética es en Alemania imposible, o: todavía no es posible... Este país vive aún bajo las secuelas del shock que experimentó cuando se hizo consciente de en qué había consistido el nacionalsocialismo, lo cual se manifiesta en un perenne y omnipresente didactismo movido por una clara idea de lo que es el bien, a saber, todo aquello que contribuye a evitar que el pasado se repita. El recuerdo de lo que aquí sucedió fue persistentemente promovido por las fuerzas USA que hasta no hace mucho ocupaban el país (la soberanía militar alemana y su actuación en el exterior son todavía recientes). Esa ocupación promovió el valor del individuo, quien, en la canción "Rebell", expresa ahora a gritos que su rebelión es con causa, bien detallada, en una explicación de musicalidad emocionalmente explosiva. De esta canción quiero remarcar dos cosas; una: que, en contraposición a las otras dos canciones que incluyo en el post, la letra y el video no tienen contenidos diferentes; no sólo no son diferentes, sino que el video es en parte el emocionalizado (en forma de rojos graffiti que aparecen secuencialmente sobre algo parecido a una banda sonora) texto de la canción; dos: que, a diferencia de lo que -supongo- haría un grupo punk (agredir con expresiones obscenas), el imaginario sujeto de la canción explica el porqué de su conducta de rechazo. Es un video hecho desde ambas perspectivas: la juvenil y la adulta. Puro arte.
No sólo no sé qué es el punk, sino que apenas si sé algo de la banda Die Ärzte, sólo conozco algunas canciones de sus discos de éxitos. Sus componentees son Bela B, Farin Urlaub y Rodrigo González. Parece ser que, en sus primeras andaduras (en las que todavía no participba Rodrigo González, quien se incorporó posteriormente a la banda), tuvieron problemas con la censura y algunas de sus piezas fueron indexadas -es decir: prohibida su difusión- por ser consideradas perjudiciales para la juventud. No sé cómo funciona esto de la indexación, pero creo haber entendido que las obras no se censuran completamente, sino que se impide que lleguen al público indicado. Así que tal vez la banda pudo inicialmente ser considerada punk de forma acertada, no lo sé. Sólo sé que en las piezas que yo conozco es inconfundible el regusto educativo, si bien desde una perspectiva iconoclastamente antiburguesa.
La primera vez que escuché una canción suya estaba trabajando de portero en MCLB, pasaba en el televisor el vídeo que viene a continuación. Me quedé fuertemente impresionado por esa originalidad, propia de una gran empresa publicitaria en lucha contra el machismo.
Hay un detalle que hace especialmente patente ese regusto educativo: del precio de cada entrada a los espectáculos de Die Aerzte se separan 50 céntimos, que van dedicados a un proyecto de reforestación. Ni que decir tiene que es una actuación mucho más seria, más sensata, que esos proyectos (a eso si se podría llamar punk, ciencia punk) de almacenar CO2 en ciertas rocas o sembrar de hierro el mar.
El tono didáctico lo tienen, desde luego, desde una perspectiva muy propia, que, probablemente, para mentes sensibleras es plenamente clasificable como punk o, sencillamente, música indigesta. El ejemplo siguiente, Junge, de su último trabajo Jazz ist anders, no es sino una típica canción acerca de -contra el- aburguesamiento adaptada a los tiempos que corren.
Una música de melodías sencillas y agradables, llena de humor y sentido social. Me gustan muuucho.
martes, 13 de enero de 2009
Obama

Tras escuchar a Barack Obama, me queda claro que, probablemente, hasta Hillary Clinton y John McCain deben de estar convencidos de que ha sido la mejor elección posible. Y es que hay algo que me fascina, más allá de su pose estelar y su fluidez de pensamientos: la conciencia de sus propias limitaciones y la consecuente necesidad de escuchar.
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sábado, 10 de enero de 2009
caminando
lunes, 5 de enero de 2009
viernes, 26 de diciembre de 2008
Creo que he perdido mi carnet de identidad
La palabra "clase" asociada a la identificación de grupos sociales goza últimamente de poco prestigio, sin duda a causa del agrio reflejo que la asocia al marxismo soviético; el sistema soviético fue, por un lado, un sistema perdedor: mientras que la industria armamentística supuso para el estado soviético una hipoteca impagable, constituyó para los Estados Unidos una fuente de desarrollo económico (y satisfacción social) sin precedentes en la historia. Y los perdedores, ya sabemos, se van al cuarto oscuro... Fue, por otro lado, un sistema opresor, hasta el punto de que los relatos sobre lo sucedido en la Unión Soviética permiten relativizar los horrores del nacionalsocialismo alemán.
A mí, empero, me gusta el palabro "clase" aplicado a grupos humanos, porque denota la actividad racional de agruparlos estadísticamente mediante relaciones de equivalencia. Mirado así, hay tantas clases sociales como granos de arena en la playa (las relaciones de equivalencia pueden tener colores, sabores, olores, ritmos, pulsaciones, empatías y blabla). Ni que decir tiene que mis clases sociales preferidas son las que me lo ponen fácil. Lo más fácil posible es dividir el conjunto en dos clases. Y eso es lo que hacemos cuando decimos "el ciudadano C pertenece al estado S". Los ciudadanos de S lo son en virtud de un documento de identidad expedido por el estado. Quienes, habitando en el estado S, no poseen un documento de identidad expedido por éste son extranjeros en S. Uséase: las dos clases sociales elementales oficializadas mediante el documento (nacional) de identidad son los extranjeros y los nacionales.
jueves, 25 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
Christkind
martes, 16 de diciembre de 2008
auto verde
lunes, 8 de diciembre de 2008
película Z
Lo verdaderamente fascinante de la experiencia es, por un lado, el sonido del local donde la película fue proyectada. Mientras no he comprendido que lo especial del sonido era su procedencia (la grabación de una reproducción del mismo) he escuchado subyugado. En cuanto he comprendido el porqué del encanto de ese sonido (el traslado mental a un local donde proyectan una película, yo tumbado en la cama, viendo la pantalla de mi laptop), entonces (pronto: se escucha en varias ocasiones el ruido de unos roces de tejido sobre el micrófono), me he sentido envuelto, por otro lado, en la clandestina grabación de la película, lo que añade al interés propio de la película otro paralelo del pirateo.
El interés propio de la película no es escaso. Es un interés que en Woody Allen parece recurrente por las cuestiones de pareja (amor, sexo, interés, placer, dolor, vida burguesa, vida artística, vida bohemia) el que se muestra en unas secuencias con aire de reportaje sentimental rodadas en una Barcelona transmitida como el arquetipo andaluz de lo español. Cosas que me han hecho muy leve la inconveniencia del recurrente desenfoque de la cámara sobre la pantalla.
Creo que se me olvidaba añadir otro ingrediente de la fascinación: la sensación de comunión con el pirata en la destrucción de un sistema de propiedades, ese que da lugar a obras tan deliciosas como las de Wooy Allen :-).