siendo bella
domingo, 10 de junio de 2007
jueves, 7 de junio de 2007
corteza
martes, 5 de junio de 2007
lunes, 4 de junio de 2007
Cámaras policiales
En el editorial de EL PAIS de hoy "Cámaras policiales" se hace referencia a la existencia de malos tratos en las dependencias de la policía autonómica catalana.
En este caso, como en tantos otros, las conclusiones que se extraen dependen en gran medida del lugar desde el que se observan los acontecimientos. El diario ve "las agitadas aguas de la policía autonómica catalana" donde, a mi entender, existe un notable éxito de investigación por parte del consejero de interior, Joan Saura, quien se ha comprometido a instalar cámaras en todas las dependencias de la policía autonómica.
Hace además el diario mención del pecado original de los mossos aludiendo a que por sectarismo nacionalista se quiso evitar el trasvase de funcionarios de los cuerpos del Estado a la policía autonómica, algo que no ha sucedido, por ejemplo, con los cuerpos de profesores.
Aquí el problema es el de la amnesia nacional: en nombre del famoso consenso se toleró que los antiguos miembros del entonces militar cuerpo de la policía nacional ejerciesen sus cargos sin que se hiciese ningún tipo de investigación, ni mucho menos juicio, de quienes sin duda -hay muchos testimonios de ello- atentaron en su momento gravísimamente contra los derechos de los ciudadanos. Pretender equiparar al cuerpo de policía con el de profesores es un olímpico ejercicio de esa amnesia.
Ya que el editorial no lo reclama, se lo reclamo yo al desierto: ¿para cuándo cámaras en todas las dependencias policiales del estado?
PS: ese nacional ejercicio de amnesia equivale, en última instancia, a perdonar a Franco, lo que no me parece completamente descabellado. Hoy día.
En este caso, como en tantos otros, las conclusiones que se extraen dependen en gran medida del lugar desde el que se observan los acontecimientos. El diario ve "las agitadas aguas de la policía autonómica catalana" donde, a mi entender, existe un notable éxito de investigación por parte del consejero de interior, Joan Saura, quien se ha comprometido a instalar cámaras en todas las dependencias de la policía autonómica.
Hace además el diario mención del pecado original de los mossos aludiendo a que por sectarismo nacionalista se quiso evitar el trasvase de funcionarios de los cuerpos del Estado a la policía autonómica, algo que no ha sucedido, por ejemplo, con los cuerpos de profesores.
Aquí el problema es el de la amnesia nacional: en nombre del famoso consenso se toleró que los antiguos miembros del entonces militar cuerpo de la policía nacional ejerciesen sus cargos sin que se hiciese ningún tipo de investigación, ni mucho menos juicio, de quienes sin duda -hay muchos testimonios de ello- atentaron en su momento gravísimamente contra los derechos de los ciudadanos. Pretender equiparar al cuerpo de policía con el de profesores es un olímpico ejercicio de esa amnesia.
Ya que el editorial no lo reclama, se lo reclamo yo al desierto: ¿para cuándo cámaras en todas las dependencias policiales del estado?
PS: ese nacional ejercicio de amnesia equivale, en última instancia, a perdonar a Franco, lo que no me parece completamente descabellado. Hoy día.
reparto
He decidido repartir los posts entre este y mi otro blog porque, si no, este se satura de fotos :-)
los tiros
En la primera mitad del siglo XX se enfrentaron tres formas de entender la organización social: el fascismo, el comunismo y el liberalismo. El primero sucumbió arrasado a tiros por los otros dos, si bien sobrevivió adaptándose a las formas del tercero con notable éxito, especialmente en España y en Chile, países que gozan actualmente de estados puestos en marcha por movimientos de inspiración fascista. Que fascismo y comunismo eran modelos muy parecidos es algo que costó mucho tiempo confirmar, a causa del carácter mesiánico que los comunistas atribuían a su doctrina. Hoy sabemos que en Siberia sucedieron cosas que relativizan mucho lo que pasó en Auschwitz.
El tiempo ha desnudado al comunismo de su carácter mesiánico y ha reducido al estado que propagó y se benefició de tal movimiento religioso a aquello que le reprochaban sus detractores: el centro del imperialismo ruso.
¿Qué tenían en común esas tres formas de entender la organización social?; la fe en la capacidad transformadora del trabajo de dimensión industrial, el trabajismo. Se trataba, se trata, de poner a trabajar a las masas para transformar el mundo.
Para quienes vivimos en esta parte del mundo parece claro: el liberalismo es la forma triunfadora y, por tanto, la mejor, la más deseable. Está basada en la libertad de competición entre individuos que luchan con los demás y consigo mismos para devenir mejores, ellos y, con ellos, el todo. Se les ve de buena mañana sacando a sus retoños a la calle, que salen con el sol y llevan las espaldas cargadas con su pesada mochila en pos de la mejora del mundo.
En España es especialmente exitoso; la idea progresa saltando de una mente a otra chisporroteando alborozada: "somos el primer mundo", y en su carrera dibuja hoy las siglas en rojo del caballo que apunta a ganar en la próxima carrrera: "pe-ese-o-e".
Pero el otro caballo no duerme; y muchos apuestan por él; será por algo.
PS: He puesto el enlace anterior porque me resultaba enternecedor ver un post de un parlamentario pepero loando una acción de un país que ha perfilado su estado con técnicas socialdemócratas y, lo que es aún más importante, soltando la frase: " ¿Se imaginan un carburante que no contribuya al calentamiento de la tierra? ¿un combustible enteramente renovable?". So sweet! :-). Después me he caído del árbol al leer el post siguiente; me ha descompuesto el tufo a rancio (Pepé), pero, antes, por un momento, me he creído en el mundo ideal de la señorita Pepis.
domingo, 3 de junio de 2007
asociación
Un fenómeno típico del devenir europeo son las agitaciones sociales asociadas al fenómeno estético de la violencia revolucionaria. Un fenómeno antiautoritario, uno de cuyos iconos es una imagen de cabeza de rey, bajo ensangrentada guillotina yacente, asentado en el coletivo mental desde el 21 de enero de 1793. El más representativo de esos iconos: las calles de París en mayo de 1968.En España llegó a aflorar alguna expresión de ese movimiento durante la transición política que siguió a la muerte de Franco, como el de las Juventudes Libertarias, vinculadas a la Federación Anarquista Ibérica, y otros grupos de trascendencia marginal. Su principal actividad consistía en asistir a manifestaciones y retar a los grises (policías antidisturbios) pertrechados de piedras, algunos de cócteles molotov. Fue un movimiento efímero que sucumbió a la epidemia de seny y a la marea de alcohol y otras drogas de la llamada movida.
Es un movimiento esencialmente juvenil en el que seguramente juega un papel primordial el exceso de hormonas no canalizadas sexualmente.
Los franceses son los fundadores del fenómeno y quienes periódicamente mantienen viva la llama de la revolución, quemando en sus sesiones reivindicativas cuanto encuentran a su paso. Los alemanes son admiradores y alumnos aventajados de los franceses. Aquí no sólo no hay destrozos del mobiliario público, sino que los manifestantes acuden a los eventos tras haber pagado religiosamente su billete en el transporte público, y en el típico punto de encuentro hacen largas colas para entrar al local y acabar consumiendo toneladas del producto globalitario por excelencia: hamburguesas de McDonald's.
De la página de attac:
"Es posible otra globalización...
Del 6 al 8 de junio de 2007 tiene lugar en Heiligendamm la cumbre de los estados del grupo G8. Parapetados tras un muro y un gigantesco despliegue policial, ocho jefes de gobierno deciden acerca del destino del mundo. No queremos más guerras y violaciones de derechos humanos, destrucción del medio, desmontaje social, regalos fiscales y obediencia a los consorcios."
sábado, 2 de junio de 2007
viernes, 1 de junio de 2007
bloqueo
Hoy queda formalmente superado el bloqueo (o, al menos, la fase dura) con que la administración Bush ha venido castigando la insumisión del gobierno Zapatero. Me siento orgulloso de este gobierno y, a no ser que suceda un imprevisto muy negativo, probablemente premiaré su acción con mi voto en las próximas elecciones.
Me parece de vital importancia resistir al imperio norteamericano, que explota a los demás con la estrategia liberal heredada de la Gran Bretaña y su Commonwealth.
En esa estrategia, la actitud determinante es la común a todos los imperialismos, expresada en la frase "si vis pacem para bellum". Es aberrante que tantas vidas humanas, tantos salarios, dependan de una actividad destinada a destruir la riqueza humana. Supongo que se lo creen. Que la única forma de mantener la paz es armarse hasta los dientes. Yo creo que estamos evolucionando hacia una forma de vida diferente, que tal vez considere la forma de vida humana como algo indeseable por torpe.
La política de España es, en ese sentido, torpe, bien torpe. Claro, existe una excusa bien torpe (eficaz): no hay ningún país que no siga esa estrategia.
Me parece de vital importancia resistir al imperio norteamericano, que explota a los demás con la estrategia liberal heredada de la Gran Bretaña y su Commonwealth.
En esa estrategia, la actitud determinante es la común a todos los imperialismos, expresada en la frase "si vis pacem para bellum". Es aberrante que tantas vidas humanas, tantos salarios, dependan de una actividad destinada a destruir la riqueza humana. Supongo que se lo creen. Que la única forma de mantener la paz es armarse hasta los dientes. Yo creo que estamos evolucionando hacia una forma de vida diferente, que tal vez considere la forma de vida humana como algo indeseable por torpe.
La política de España es, en ese sentido, torpe, bien torpe. Claro, existe una excusa bien torpe (eficaz): no hay ningún país que no siga esa estrategia.
jueves, 31 de mayo de 2007
futuro
Oigo con frecuencia decir que lo importante es mirar hacia delante con ilusión, pensar en un futuro mejor. Hay que ponerse en la mirada la pantalla del futuro. Y también oigo, cada vez más, como si se derivase de lo anterior, que hay que dejar de hablar del pasado.
Vivo en un país que practica la actitud de mirar al futuro, gestionar el presente evitando violencias, desanudando conflictos, desvelando dificultades, comprendiendo problemas, ofreciendo soluciones.
Se trata de un país que funciona con una contagiosa funcionalidad. Y vive permanentemente confrontado a su pasado.
Hoy me voy a liar a patadas con esa dichosa pantalla. A la mierda tu futuro, fantasma. Quiero ver a un líder de la hoy aún llamada derecha pedir un día perdón por tanta atrocidad, tanta ausencia de justicia, tanto olvido forzado, tanto autoolvido. Veo que lo hará, porque es posible pedir perdón sin que lo parezca. Y ahí empezará a curar la herida. Hoy me duele.
Perdona, pantalla, pero esta noche, con tu permiso, te voy a mandar a la mierda.

Vivo en un país que practica la actitud de mirar al futuro, gestionar el presente evitando violencias, desanudando conflictos, desvelando dificultades, comprendiendo problemas, ofreciendo soluciones.
Se trata de un país que funciona con una contagiosa funcionalidad. Y vive permanentemente confrontado a su pasado.
Hoy me voy a liar a patadas con esa dichosa pantalla. A la mierda tu futuro, fantasma. Quiero ver a un líder de la hoy aún llamada derecha pedir un día perdón por tanta atrocidad, tanta ausencia de justicia, tanto olvido forzado, tanto autoolvido. Veo que lo hará, porque es posible pedir perdón sin que lo parezca. Y ahí empezará a curar la herida. Hoy me duele.
Perdona, pantalla, pero esta noche, con tu permiso, te voy a mandar a la mierda.

Las nubes bailan, y la luna
pájaros
A las cuatro y media, los pájaros se han levantado, digo, han empezado a cantar, no sé si porque me he despertado o porque se han despertado; ha sido un buen despertar.
06:58 Tengo que dejar de intentar creer que todo esto es un sueño. ¿Tal vez una cama de fakir?
06:58 Tengo que dejar de intentar creer que todo esto es un sueño. ¿Tal vez una cama de fakir?
miércoles, 30 de mayo de 2007
viaje
Blanca propuso a mi anterior yo que refiriera un lugar en el mundo del que tenga un bello recuerdo y eso me ha llevado a la pregunta de cuántos viajes he hecho
La dificultad de la elección de un viaje se deriva de la escasa presencia de viajes en mi curriculum. Soy un tipo poco viajado, sedentario y pusilánime. Y eso que la cosa prometia: ya de pequeñin, mi tio Ramón me hizo saber lo que era un viaje llevándome a Galicia un verano, sin duda para alivio de mis padres y disfrute de mi familia gallega. Sinceramente, de aquel primer viaje no recuerdo nada, sólo la anécdota que cuentan de que cuando vi el cerdo de unos vecinos, grité asombrado: "tito, mira, mira, un perro sin pelos".
Aquel viaje debió de dejarme una buena impresión, porque con el tiempo llegó a convertirse en una de las grandes aventuras el llevar a mi hermana al cañaveral y hacerle pasar entre la maraña de plantas diciéndole que íbamos a Galicia.
Es el caso que, teniendo yo diez años, mi padre decidió trasladar a su familia del lugar donde habia sido fundada (mi lugar de nacimiento, Catalunya) al de su nacimiento, Galicia. Nos metimos junto con el equipaje en nuestro flamante 2CV de segunda mano los cinco de la familia (mis padres, mi hermana, el perro Bobi y yo) y pusimos ruedas hacia el noroeste.
El periplo duro tres días con dos noches. Podria parecer mucho tiempo, pero teniendo en cuenta la potencia del auto, la carga que soportaba y los intermezzos culturales, como la visita a la basilica del Pilar de Zaragoza y otras que recuerdo difusamente, se puede decir que el tiempo empleado no fue excesivo.
Nuestro destino era, como digo, Galicia, región (asi lo llamabámos entonces) para la que todavia no se había puesto en marcha el plan de accesos, por lo que el viaje discurria por una encantadora carretera que se ajustaba amorosamente a las ondulaciones de las montañas de Zamora, lugar que contiene el punto remarcable con el que doy correspondencia a la propuesta de Blanca.
En plena ascension de a saber qué montaña, el coche ya sólo podía ir en primera, porque en segunda se ahogaba el pobre motor, y eso facilitaba la contemplacion de los maravillosos paisajes que se abrian ladera abajo; pero hete aquí que la visibilidad empezó a escasear a causa de una niebla que se hacía más y más densa. Llegó un momento en que no se veía lo que había a un metro de distancia y mi padre optó por detener el auto. La niebla -la nube o lo que aquello fuera- se desplazó y nos dejó el panorama visible; el panorama de la nada, que era lo que había delante del vehiculo, las ruedas junto al borde de la carretera, como pretendiendo abordar la tangente de la curva. La contemplación de aquel paisaje no se me olvidará.
La dificultad de la elección de un viaje se deriva de la escasa presencia de viajes en mi curriculum. Soy un tipo poco viajado, sedentario y pusilánime. Y eso que la cosa prometia: ya de pequeñin, mi tio Ramón me hizo saber lo que era un viaje llevándome a Galicia un verano, sin duda para alivio de mis padres y disfrute de mi familia gallega. Sinceramente, de aquel primer viaje no recuerdo nada, sólo la anécdota que cuentan de que cuando vi el cerdo de unos vecinos, grité asombrado: "tito, mira, mira, un perro sin pelos".
Aquel viaje debió de dejarme una buena impresión, porque con el tiempo llegó a convertirse en una de las grandes aventuras el llevar a mi hermana al cañaveral y hacerle pasar entre la maraña de plantas diciéndole que íbamos a Galicia.
Es el caso que, teniendo yo diez años, mi padre decidió trasladar a su familia del lugar donde habia sido fundada (mi lugar de nacimiento, Catalunya) al de su nacimiento, Galicia. Nos metimos junto con el equipaje en nuestro flamante 2CV de segunda mano los cinco de la familia (mis padres, mi hermana, el perro Bobi y yo) y pusimos ruedas hacia el noroeste.
El periplo duro tres días con dos noches. Podria parecer mucho tiempo, pero teniendo en cuenta la potencia del auto, la carga que soportaba y los intermezzos culturales, como la visita a la basilica del Pilar de Zaragoza y otras que recuerdo difusamente, se puede decir que el tiempo empleado no fue excesivo.
Nuestro destino era, como digo, Galicia, región (asi lo llamabámos entonces) para la que todavia no se había puesto en marcha el plan de accesos, por lo que el viaje discurria por una encantadora carretera que se ajustaba amorosamente a las ondulaciones de las montañas de Zamora, lugar que contiene el punto remarcable con el que doy correspondencia a la propuesta de Blanca.
En plena ascension de a saber qué montaña, el coche ya sólo podía ir en primera, porque en segunda se ahogaba el pobre motor, y eso facilitaba la contemplacion de los maravillosos paisajes que se abrian ladera abajo; pero hete aquí que la visibilidad empezó a escasear a causa de una niebla que se hacía más y más densa. Llegó un momento en que no se veía lo que había a un metro de distancia y mi padre optó por detener el auto. La niebla -la nube o lo que aquello fuera- se desplazó y nos dejó el panorama visible; el panorama de la nada, que era lo que había delante del vehiculo, las ruedas junto al borde de la carretera, como pretendiendo abordar la tangente de la curva. La contemplación de aquel paisaje no se me olvidará.
martes, 29 de mayo de 2007
república digital
Sigo la política espanyola desde la distancia física que le pude anyadir en su momento a la distancia emocional con que la seguía anyos atrás.
Al hablar de "política" me refiero a ese espectáculo mediático (juego, negocio) que disfraza el juego de decisiones con que el país se hace a sí mismo.
Es un poco como hablar de fútbol. Uno sabe que el cotilleo político (el juego de buenos, malos, tontos y listos que nos quieren gobernar y yo les siiiiigo, les sigo la corriente ...) es precisamente esa forma de alienación con que eludimos la política: no hacemos política, nos comemos el pan en el circo y todos disfrutamos, el empresario del circo y nosotros.
Apenas hablo de política -apenas a nadie interesa- y no es lo que ahoraquí hago, estoy cotilleando sobre el circo. Este fín de semana ha habido función. Insisto: sigo las funciones por referencias, no estoy en el ajo.
El que más me gusta es Gallardón. Me parece un tipo elegante, discreto, consecuente, el yerno ideal. No me extranyaría que dejase tras de sí una memoria tan plácida como la de Enrique Tierno.
Cuando escucho decir a José Luís sobre los malos y tontos del PP, experimento decepción. Pero da igual: para mí, apenas algo puede minorar el valor de alguien que nos sacó de esa manera -ole, oleeé- de Irak.
Catalunya anda revuelta, y eso es bueno. Me sabe mal decirlo, pero es lo que creo: ahí están en otro juego, como poco un turno por delante, tal vez un estatuto de autonomía para Espanya en clave Política-2.01.
Euskadi ta askatasuna, andalaostia. Por el referéndum de autodeterminación del País Vasco. Pásalo. Yo tengo un lastre familiar del que -tal vez- me libere tras un referéndum. Sí, claro, es un asunto egoísta, pero tengo que intentarlo.
No lo puedo remediar, soy un sentimental. Comprobar que Pepinho Blanco es el primer y único político con blog como tal funcionante me emociona. Pepinho es encantadoramente sectario. Y además es gallego, como mi padre (y yo por la transitiva: otro lastre :-).
El Pepé es un gallinero lleno de mierda, con perdón de la caca y sus monumentos. Insisto: una mieeeeeeeerda. Ese respaldo popular permite entender por qué hiede al usar ese constructo mental: el pueblo. Bhjhhhhhh (arcadas).
A los rojos nos colgaron el sambenito de comunistas para desactivar la república. Pero nosotros no olvidamos, no cejamos; seguimos en ello; trabajamos en la nueva república digital.

PS: Se me olvidó corregir y poner las enyes, pero así está bien; es una lata eso de andar cambiando la configuración del teclado. Que se sepa. La bandera está hecha con el Gimp. Fuera el PPhotoshopp!. A más tardar el anyo que viene uso sólo Linux
Al hablar de "política" me refiero a ese espectáculo mediático (juego, negocio) que disfraza el juego de decisiones con que el país se hace a sí mismo.
Es un poco como hablar de fútbol. Uno sabe que el cotilleo político (el juego de buenos, malos, tontos y listos que nos quieren gobernar y yo les siiiiigo, les sigo la corriente ...) es precisamente esa forma de alienación con que eludimos la política: no hacemos política, nos comemos el pan en el circo y todos disfrutamos, el empresario del circo y nosotros.
Apenas hablo de política -apenas a nadie interesa- y no es lo que ahoraquí hago, estoy cotilleando sobre el circo. Este fín de semana ha habido función. Insisto: sigo las funciones por referencias, no estoy en el ajo.
El que más me gusta es Gallardón. Me parece un tipo elegante, discreto, consecuente, el yerno ideal. No me extranyaría que dejase tras de sí una memoria tan plácida como la de Enrique Tierno.
Cuando escucho decir a José Luís sobre los malos y tontos del PP, experimento decepción. Pero da igual: para mí, apenas algo puede minorar el valor de alguien que nos sacó de esa manera -ole, oleeé- de Irak.
Catalunya anda revuelta, y eso es bueno. Me sabe mal decirlo, pero es lo que creo: ahí están en otro juego, como poco un turno por delante, tal vez un estatuto de autonomía para Espanya en clave Política-2.01.
Euskadi ta askatasuna, andalaostia. Por el referéndum de autodeterminación del País Vasco. Pásalo. Yo tengo un lastre familiar del que -tal vez- me libere tras un referéndum. Sí, claro, es un asunto egoísta, pero tengo que intentarlo.
No lo puedo remediar, soy un sentimental. Comprobar que Pepinho Blanco es el primer y único político con blog como tal funcionante me emociona. Pepinho es encantadoramente sectario. Y además es gallego, como mi padre (y yo por la transitiva: otro lastre :-).
El Pepé es un gallinero lleno de mierda, con perdón de la caca y sus monumentos. Insisto: una mieeeeeeeerda. Ese respaldo popular permite entender por qué hiede al usar ese constructo mental: el pueblo. Bhjhhhhhh (arcadas).
A los rojos nos colgaron el sambenito de comunistas para desactivar la república. Pero nosotros no olvidamos, no cejamos; seguimos en ello; trabajamos en la nueva república digital.
PS: Se me olvidó corregir y poner las enyes, pero así está bien; es una lata eso de andar cambiando la configuración del teclado. Que se sepa. La bandera está hecha con el Gimp. Fuera el PPhotoshopp!. A más tardar el anyo que viene uso sólo Linux
domingo, 27 de mayo de 2007
sábado, 26 de mayo de 2007
viernes, 25 de mayo de 2007
yogurt
Que el del capitalismo es el mejor de los posibles mundos es, muy probablemente, un cuentochino, yo así lo creo; pero hay ocasiones en que uno tiene que admitir que vive bien. Quiero aquí rendir homenaje a esas ofertas que nos paradisizan la compra cuando buscamos en los estantes del gran supermercado.
La oferta de hoy es un cubo de plástico, de cierre completamente hermético (!), ornamentado con vacas de aspecto feliz pastando en una verde ladera. El cubo cuesta 0,99 euros y con él te llevas, gratis!, un kilo de yogurt. No es posible comprar el cubo sin más, hay que comprarlo con yogurt, consumir éste, lavar el cubo y ¡listo para el uso!. A decir verdad, sí es posible conseguir el cubo sin yogurt, pero para conseguirlo es necesario comprar otros 9.999 cubos, con lo que la compra se convierte en un problema de más difícil solución que el de la compra del cubo ornamentado y relleno de yogurt.

La oferta de hoy es un cubo de plástico, de cierre completamente hermético (!), ornamentado con vacas de aspecto feliz pastando en una verde ladera. El cubo cuesta 0,99 euros y con él te llevas, gratis!, un kilo de yogurt. No es posible comprar el cubo sin más, hay que comprarlo con yogurt, consumir éste, lavar el cubo y ¡listo para el uso!. A decir verdad, sí es posible conseguir el cubo sin yogurt, pero para conseguirlo es necesario comprar otros 9.999 cubos, con lo que la compra se convierte en un problema de más difícil solución que el de la compra del cubo ornamentado y relleno de yogurt.

hierba

Ayer volvía de estar con Sofía, eran las ocho y pico. Había en la atmósfera algo que me hacía quasilevitar, y no era sólo la belleza del declinar de ese día soleado, esa luz que hace sentir la vida como un regalo impagable, no, estaba en el aire, entraba por mi nariz y me llevaba a mi niñez, de vacaciones en la Galicia de mi padre, mi Galicia. La hierba del camino ha crecido y madurado y me ha devuelto a ese sitio sin tiempo donde huele a heno, a heno, a heno.
egopatía
Me pasa de vez en cuando (ergo: con demasiada frecuencia) que me pongo enfermo del yo. ¿Que eso qué es?. Vaya usteasaber. Puede empezar, p.e., con un simple resfriado, asociado (o consecuente) a una reacción a ese alud de polen y pétalos que el mes de mayo trae consigo. Puede decurrir con accesos de fiebre y escalofríos (como esta vez) o no. Siempre, empero, se "soluciona" de la misma forma, a la que da cuerpo mi creencia básica de que la enfermedad se combate con un único medio: sobreingesta.
¿Que cómo se administra?. Muy fácil: considerando toda ingesta como aperitivo para la siguiente. Es algo así como que uno va atravesando territorio enemigo en una locomotora a vapor y el inconsciente grita sin cesar: "más madera", lo que en lenguaje consciente significa "más comida", y todo se vuelve un empujar con comida la comida almacenada en días anteriores, siendo el resultado un sobreesfuerzo intestinal tal que acaba uno comiendo para alimentar al sobreexigido aparato digestivo.
Y ahí empieza la "curación". El ser deviene un magma alimentoide en cuyo seno sobrenadan los digeridos restos del yo, que en esta ocasión han carecido de ese estímulo catalizador que puede ayudar a aliviar la enfermedad, acelerando su curación: el enlace a internet. Sí: condenado a la postración por los mareos de la otitis -tal vez consecuente al rebosar auricular de la comida excedente- y aislado del mundo virtual por mi solicitud de baja del infame proveedor de internet anterior, me he encontrado encerrado en un mí mismo inexistente por digerido. Con esto llegó la solución:
Si no existo, es que estoy muerto y, dado que estoy pensando, entonces, o he resucitado o he nacido (soy otro). Y bueno, resucitado o lo que sea, me he dado de alta en un proveedor llamado Arcor, que me ofrece teléfono, internet y móvil por 45 euros al mes. Y aquí estoy, quienquiera que sea.
PS: La enfermedad tiene caminos inescrutables, con ramificaciones sociales, que están más allá de mi capacidad de explicación (o así lo quiero creer o decir).
¿Que cómo se administra?. Muy fácil: considerando toda ingesta como aperitivo para la siguiente. Es algo así como que uno va atravesando territorio enemigo en una locomotora a vapor y el inconsciente grita sin cesar: "más madera", lo que en lenguaje consciente significa "más comida", y todo se vuelve un empujar con comida la comida almacenada en días anteriores, siendo el resultado un sobreesfuerzo intestinal tal que acaba uno comiendo para alimentar al sobreexigido aparato digestivo.
Y ahí empieza la "curación". El ser deviene un magma alimentoide en cuyo seno sobrenadan los digeridos restos del yo, que en esta ocasión han carecido de ese estímulo catalizador que puede ayudar a aliviar la enfermedad, acelerando su curación: el enlace a internet. Sí: condenado a la postración por los mareos de la otitis -tal vez consecuente al rebosar auricular de la comida excedente- y aislado del mundo virtual por mi solicitud de baja del infame proveedor de internet anterior, me he encontrado encerrado en un mí mismo inexistente por digerido. Con esto llegó la solución:
Si no existo, es que estoy muerto y, dado que estoy pensando, entonces, o he resucitado o he nacido (soy otro). Y bueno, resucitado o lo que sea, me he dado de alta en un proveedor llamado Arcor, que me ofrece teléfono, internet y móvil por 45 euros al mes. Y aquí estoy, quienquiera que sea.
PS: La enfermedad tiene caminos inescrutables, con ramificaciones sociales, que están más allá de mi capacidad de explicación (o así lo quiero creer o decir).
miércoles, 2 de mayo de 2007
fuga 5
He recogido la ropa seca, lavado, tendido y planchado. He salido con Tila a pasear por el bosque.
A eso de las doce, ha venido papá con un mensaje.
- Ha llamado el tío Aristólogo. Dice que, cuando quieras, puedes ir a Romiedo, que tiene un trabajo para ti.
- Mhm, gracias
La verdad es que hace algún tiempo que me ronda la idea de volver a Romiedo. Eludir el trabajo es algo que no voy a conseguir, porque todo el mundo está empecinado en proporcionarme uno; en Romiedo, al menos, no estarán mis amigos, que cada día me resultan más extraños y, sin duda, yo a ellos, cada vez más extravagante, más "colgao".
En esta casa me siento libre del infierno urbano, aquí me siento yo mismo. Pero, pasada esa liberación del agobio que siento en la ciudad, casi siempre llega el momento en que la existencia se remansa de forma tal que siento que me agobia la sensación de que no pasa nada. Supongo que es algo parecido a lo que sentían los esclavos cuando eran declarados libres: no sabían qué hacer con su libertad.
Me he sentado a la mesa para intentar continuar con el relato, pero al releerlo me ha parecido completamente soso y sin sentido.
Li Qei está en posición vertical, la cabeza apoyada sobre las manos, los codos anclados al suelo, los pies apuntando al techo de madera. Observa la figura de Eloína, sentada en posición de loto bajo el umbral.
- Voy a volver a Ubaria, Li
- Así es, Flor de Selva
- ¿Sabías que iba a decir esto?
- No, querida
- ¿Entonces?
- ¿Entonces?
- ¿Por qué has dicho "así es"?
- Porque lo has dicho convencida, Flor de Selva
- Así es, Li
Qué aburrimiento. He extendido una manta sobre el suelo y me he tumbado, la espalda arqueada hacia atrás, los codos apoyados sobre la manta. Me acompañan los acompasados golpeteos de un enorme reloj de plástico con forma de despertador de campanas; los gorjeos musicalmente aleatorios de los gorriones, tordos, petirrojos, mirlos ... que pueblan el valle; un sonido rítmicamente puntual producido por las gotas de agua que, cayendo del grifo de la fregadera, impactan contra la superficie de una masa de agua que tiene la forma del vaso que la contiene; el rugido de los motores que, a irregulares intervalos, pasan por la vía principal de la urbanización, emitiendo una típica secuencia de sonidos, según vayan o vuelvan; los ocasionales ladridos de Tila; una filiforme sensación de vacío verdeamarillento en el estómago; el amorfo deseo de recordar el uso por mí conocido de la palabra "Estado", y encontrarlo plasmado en la página en blanco que impasible espera ante mis ojos.
Giro lentamente y me tiendo boca arriba, arrellanando piernas y brazos, y permanezco inmóvil un par de minutos; para desconectarme, escojo el motivo de los algodones: los dedos de mis pies se convierten en fibras de algodón, cada vez más esponjadas, que van rellenando mis pies, mis piernas, la pelvis, el abdomen, el tórax, el cuello, la cabeza. Ya lleno de algodón, me quedo inmóvil, como una momia.
Contemplo el oscuro interior de mi mente y veo mi cuerpo levitando en el centro. Muy lejos de mí, distingo un minúsculo punto de luz, apenas perceptible, que parece acercarse, haciéndose progresivamente nítido. Se acerca a gran velocidad y casi se detiene frente a mis ojos, yo bizqueando al sentir el punto de luz entrar en mí, iluminada mi mente, la luz llena mi cerebro, mi cuello, mi tórax, estoy lleno de luz que rebosa por mi piel.
Súbitamente, la luz se colapsa y sólo dos focos permanecen activos, iluminando los entresijos de mi cerebro; su color torna al verde y se detienen en el centro del escenario, donde comienzan a girar lentamente en torno al otro. Las observo detenidamente y distingo dos figuras humanas enfrentadas, la una siente, la otra piensa, yo soy ambas.. Una articula gestos intentando hacerse comprender, impaciente, ansiosa, creyendo que ese ser de boba sonrisa no comprende; la otra sonríe asintiendo, comprendiendo, amando.
Mis dos figuras se contemplan girando alrededor del eje que las separa y las observo lentamente girar, pensando la una, sintiendo la otra, cada vez más pequeñas, más rápidas, ya apenas las distingo, son sólo dos puntos de luz verde que giran, buscándose y repeliéndose en una carrera circular y, a la velocidad del vértigo que siento, se funden en una imagen minúscula, un destello luminoso que se clava en el centro de mi cerebro produciéndome un agudísimo dolor, tal que no puedo contener las ganas de gritar; cuando ya el chorro de aire comienza a desgarrar mi garganta, abro los ojos y me detengo, estupefacto, las manos asiendo dolorosamente el borde metálico de la litera sobre cuyo colchón estoy arrodillado; litera igual a cada una de las que componen las dos hileras de literas del dormitorio.
Estoy asombrado. Oigo ronquidos; el dormitorio parece un gigante durmiente tenuemente velado por rojas lámparas; desciendo; me siento maquinalmente en el colchón de abajo, me pongo los calcetines y me calzo las botas más cercanas al corredor. Camino sigilosamente hacia un extremo del dormitorio, salgo al vestíbulo; una luz roja ilumina una mesa, sobre la que hay un fusil, y a un soldado sentado, que parece dormir, la cara tapada con la gorra. La puerta está abierta.
A eso de las doce, ha venido papá con un mensaje.
- Ha llamado el tío Aristólogo. Dice que, cuando quieras, puedes ir a Romiedo, que tiene un trabajo para ti.
- Mhm, gracias
La verdad es que hace algún tiempo que me ronda la idea de volver a Romiedo. Eludir el trabajo es algo que no voy a conseguir, porque todo el mundo está empecinado en proporcionarme uno; en Romiedo, al menos, no estarán mis amigos, que cada día me resultan más extraños y, sin duda, yo a ellos, cada vez más extravagante, más "colgao".
En esta casa me siento libre del infierno urbano, aquí me siento yo mismo. Pero, pasada esa liberación del agobio que siento en la ciudad, casi siempre llega el momento en que la existencia se remansa de forma tal que siento que me agobia la sensación de que no pasa nada. Supongo que es algo parecido a lo que sentían los esclavos cuando eran declarados libres: no sabían qué hacer con su libertad.
Me he sentado a la mesa para intentar continuar con el relato, pero al releerlo me ha parecido completamente soso y sin sentido.
Li Qei está en posición vertical, la cabeza apoyada sobre las manos, los codos anclados al suelo, los pies apuntando al techo de madera. Observa la figura de Eloína, sentada en posición de loto bajo el umbral.
- Voy a volver a Ubaria, Li
- Así es, Flor de Selva
- ¿Sabías que iba a decir esto?
- No, querida
- ¿Entonces?
- ¿Entonces?
- ¿Por qué has dicho "así es"?
- Porque lo has dicho convencida, Flor de Selva
- Así es, Li
Qué aburrimiento. He extendido una manta sobre el suelo y me he tumbado, la espalda arqueada hacia atrás, los codos apoyados sobre la manta. Me acompañan los acompasados golpeteos de un enorme reloj de plástico con forma de despertador de campanas; los gorjeos musicalmente aleatorios de los gorriones, tordos, petirrojos, mirlos ... que pueblan el valle; un sonido rítmicamente puntual producido por las gotas de agua que, cayendo del grifo de la fregadera, impactan contra la superficie de una masa de agua que tiene la forma del vaso que la contiene; el rugido de los motores que, a irregulares intervalos, pasan por la vía principal de la urbanización, emitiendo una típica secuencia de sonidos, según vayan o vuelvan; los ocasionales ladridos de Tila; una filiforme sensación de vacío verdeamarillento en el estómago; el amorfo deseo de recordar el uso por mí conocido de la palabra "Estado", y encontrarlo plasmado en la página en blanco que impasible espera ante mis ojos.
Giro lentamente y me tiendo boca arriba, arrellanando piernas y brazos, y permanezco inmóvil un par de minutos; para desconectarme, escojo el motivo de los algodones: los dedos de mis pies se convierten en fibras de algodón, cada vez más esponjadas, que van rellenando mis pies, mis piernas, la pelvis, el abdomen, el tórax, el cuello, la cabeza. Ya lleno de algodón, me quedo inmóvil, como una momia.
Contemplo el oscuro interior de mi mente y veo mi cuerpo levitando en el centro. Muy lejos de mí, distingo un minúsculo punto de luz, apenas perceptible, que parece acercarse, haciéndose progresivamente nítido. Se acerca a gran velocidad y casi se detiene frente a mis ojos, yo bizqueando al sentir el punto de luz entrar en mí, iluminada mi mente, la luz llena mi cerebro, mi cuello, mi tórax, estoy lleno de luz que rebosa por mi piel.
Súbitamente, la luz se colapsa y sólo dos focos permanecen activos, iluminando los entresijos de mi cerebro; su color torna al verde y se detienen en el centro del escenario, donde comienzan a girar lentamente en torno al otro. Las observo detenidamente y distingo dos figuras humanas enfrentadas, la una siente, la otra piensa, yo soy ambas.. Una articula gestos intentando hacerse comprender, impaciente, ansiosa, creyendo que ese ser de boba sonrisa no comprende; la otra sonríe asintiendo, comprendiendo, amando.
Mis dos figuras se contemplan girando alrededor del eje que las separa y las observo lentamente girar, pensando la una, sintiendo la otra, cada vez más pequeñas, más rápidas, ya apenas las distingo, son sólo dos puntos de luz verde que giran, buscándose y repeliéndose en una carrera circular y, a la velocidad del vértigo que siento, se funden en una imagen minúscula, un destello luminoso que se clava en el centro de mi cerebro produciéndome un agudísimo dolor, tal que no puedo contener las ganas de gritar; cuando ya el chorro de aire comienza a desgarrar mi garganta, abro los ojos y me detengo, estupefacto, las manos asiendo dolorosamente el borde metálico de la litera sobre cuyo colchón estoy arrodillado; litera igual a cada una de las que componen las dos hileras de literas del dormitorio.
Estoy asombrado. Oigo ronquidos; el dormitorio parece un gigante durmiente tenuemente velado por rojas lámparas; desciendo; me siento maquinalmente en el colchón de abajo, me pongo los calcetines y me calzo las botas más cercanas al corredor. Camino sigilosamente hacia un extremo del dormitorio, salgo al vestíbulo; una luz roja ilumina una mesa, sobre la que hay un fusil, y a un soldado sentado, que parece dormir, la cara tapada con la gorra. La puerta está abierta.
lunes, 30 de abril de 2007
fuga 4
Esta mañana me he levantado a las cinco, después de una hora despierto sobre la cama: a las cuatro me he despertado, sin saber si estaba en un espejismo o si estaba soñando que estaba despierto, y a las cinco, como digo, me he levantado.
He salido a la terraza y he querido creer que por el este aparecía un tenue foco de luz en el cielo. He sentido esa especie de hormigueo (no es hormigueo, pero no sé como llamarlo) que me produce la contemplación del cosmos y he decidido, como tantas veces, que empezaba una nueva vida para mí.
He vuelto a la sala y he escrito un ratito. Cuando la luz del día ha empezado a imponerse a la de las bombillas, las ganas de salir se han impuesto a las de escribir. He hecho la cama, he metido en la bolsa la ropa sucia, he desayunado, salido a la calle, subido al auto y puesto ruedas en dirección al pueblo con la sensación de alivio acariciándome el ser.
En mi utilitario, he abandonado la ciudad por la autovía experimenando el placer de jugar a vivir, junto a otros conductores que jugaban a entrar o salir de la ciudad, situándome en el adecuado lugar que ante el vidrio aparece y, al poco, una intensa emoción que siento al ver -ooh- una enorme anaranjada esfera ascendiendo tras un velo de nubes blancogrisácesas; he oído de súbito un claxon, un auto rebasando el mío llevaba a un conductor que agitaba la mano junto a la cabeza y me miraba con un gesto que me ha parecido hostil; he dado un volantazo y vuelto a mi carril.
Al llegar a casa, Tila me ha recibido con el entusiasmo propio de las personas caninas intimadas. He tenido la sensación de ser un rígido cuatro al salir del auto y he intentado acariciarla mientras corría y embestía en derredor. Ya cerca de la escalera, ella ha subido como una centella, esperando arriba, sonriente, agitando la cola en el rellano, volviendo a bajar y subir dos veces más, yo observándola con sonriente pasmo, desbordado por su emoción.
He salido a la terraza y he querido creer que por el este aparecía un tenue foco de luz en el cielo. He sentido esa especie de hormigueo (no es hormigueo, pero no sé como llamarlo) que me produce la contemplación del cosmos y he decidido, como tantas veces, que empezaba una nueva vida para mí.
He vuelto a la sala y he escrito un ratito. Cuando la luz del día ha empezado a imponerse a la de las bombillas, las ganas de salir se han impuesto a las de escribir. He hecho la cama, he metido en la bolsa la ropa sucia, he desayunado, salido a la calle, subido al auto y puesto ruedas en dirección al pueblo con la sensación de alivio acariciándome el ser.
En mi utilitario, he abandonado la ciudad por la autovía experimenando el placer de jugar a vivir, junto a otros conductores que jugaban a entrar o salir de la ciudad, situándome en el adecuado lugar que ante el vidrio aparece y, al poco, una intensa emoción que siento al ver -ooh- una enorme anaranjada esfera ascendiendo tras un velo de nubes blancogrisácesas; he oído de súbito un claxon, un auto rebasando el mío llevaba a un conductor que agitaba la mano junto a la cabeza y me miraba con un gesto que me ha parecido hostil; he dado un volantazo y vuelto a mi carril.
Al llegar a casa, Tila me ha recibido con el entusiasmo propio de las personas caninas intimadas. He tenido la sensación de ser un rígido cuatro al salir del auto y he intentado acariciarla mientras corría y embestía en derredor. Ya cerca de la escalera, ella ha subido como una centella, esperando arriba, sonriente, agitando la cola en el rellano, volviendo a bajar y subir dos veces más, yo observándola con sonriente pasmo, desbordado por su emoción.
viernes, 27 de abril de 2007
jueves, 26 de abril de 2007
camino
miércoles, 25 de abril de 2007
lunes, 23 de abril de 2007
sábado, 21 de abril de 2007
fuga 3
Últimamente no recuerdo los sueños, mejor dicho: no recuerdo haber soñado, ni pienso en ello: ya ni me pregunto si he soñado o no. Tiempo atrás eran para mí los sueños como un gaje del oficio de vivir: casi siempre incomprensibles, a veces bien molestos, hasta angustiantes, resultaban inevitables e inútiles. Con el paso de los años, la consciencia de haber soñado, y mucho más el recuerdo de lo soñado, ha devenido algo excepcional.
Que la mente funcione de forma diferente en vigilia y en sueños es algo que me intriga y, por más que soy consciente de lo inútil de la tarea, una y otra vez me he visto intentando hacerme consciente de cómo me duermo, algo en sí estúpido, porque es por definición imposible observar cómo la consciencia se autodesconecta. Mi pasión por lo imposible e inútil.
Acababa de soñar con una mujer, Eloína Lamarque, que, cerquita de un arroyo, sentada sobre un entarimado a cubierto de la densa selva, tiene sobre sus cruzadas piernas un portátil que se me antoja como una extensión de sus caderas, tan deseables. Tipea: "Hace diez años, apenas nada sabíamos de Lorongha, esta inmensa maraña de selvas que ahora empezamos a conocer gracias a las nuevas técnicas ecoexploratorias...".
La de la cama superficie me concienciaba de mi cuerpo. Si hubiese tenido la necesaria fuerza mental, habría alargado la mano hasta la libreta y escrito: "Aquí ahora en mi mente está todo fundido, lo que acabo de soñar, lo que recuerdo haber hecho, y lo que he estado recordando antes de dormirme".
Estoy tumbado sobre la cama, intentando? activarme; recuerdo haber visto una mariposa revoloteando por la terraza, luego me dormí.
A media mañana había acudido a una convocatoria de casting de extras para una película. Había una larga cola saliendo de un portal. Me acerco, pregunto. "Emmm, ¿estáis por lo de los extras?". Sorprendida, dubitativa: "Eeee .... largometraje ...". "Sí" (sonrío). Despliego mi periódico mientras mis poros se acomodan a la radiación solar y comienzan a bombear yo líquido. Recuerdo, a la vuelta, haber tenido en el rellano una larga conversación con unas señoras que me querían vender una biblia.
Intento recordar algo más del sueño. Eloína se incorpora, camina hasta el borde de la tarima, inspira profundamente, como queriendo apresar para siempre la embriagadora plenitud del aire, contempla la tupida red de árboles de la ladera. El verde oscuro de la montaña se funde, diluido en el gris que creo percibir por las retinas, mis ojos abiertos a la semipenumbra de la habitación.
Me incorporo, siento hambre, camino de memoria, lentamente, en penumbra, la luz de la vacía nevera me deslumbra, estoy saliendo a la calle, en el Hipertot largas colas de los últimos en comprar para el domingo. Me sumerjo en el espejismo alimentario, la droga de los que crecimos en la ideología de la miseria rodeados de abundancia.
Estoy soñando, estoy dormido, sé que me estoy despertando, que he estado soñando, que no soy un director de cine, ni un currante, ni estoy comprando en el Hipertot. ¿Quién soy yo?. ¿A qué clase de clase social pertenezco?.
PS: No es cierto todo eso de los sueños, recuerdo haber disfrutado mucho con algunos, auténticas explosiones de placer.
Que la mente funcione de forma diferente en vigilia y en sueños es algo que me intriga y, por más que soy consciente de lo inútil de la tarea, una y otra vez me he visto intentando hacerme consciente de cómo me duermo, algo en sí estúpido, porque es por definición imposible observar cómo la consciencia se autodesconecta. Mi pasión por lo imposible e inútil.
Acababa de soñar con una mujer, Eloína Lamarque, que, cerquita de un arroyo, sentada sobre un entarimado a cubierto de la densa selva, tiene sobre sus cruzadas piernas un portátil que se me antoja como una extensión de sus caderas, tan deseables. Tipea: "Hace diez años, apenas nada sabíamos de Lorongha, esta inmensa maraña de selvas que ahora empezamos a conocer gracias a las nuevas técnicas ecoexploratorias...".
La de la cama superficie me concienciaba de mi cuerpo. Si hubiese tenido la necesaria fuerza mental, habría alargado la mano hasta la libreta y escrito: "Aquí ahora en mi mente está todo fundido, lo que acabo de soñar, lo que recuerdo haber hecho, y lo que he estado recordando antes de dormirme".
Estoy tumbado sobre la cama, intentando? activarme; recuerdo haber visto una mariposa revoloteando por la terraza, luego me dormí.
A media mañana había acudido a una convocatoria de casting de extras para una película. Había una larga cola saliendo de un portal. Me acerco, pregunto. "Emmm, ¿estáis por lo de los extras?". Sorprendida, dubitativa: "Eeee .... largometraje ...". "Sí" (sonrío). Despliego mi periódico mientras mis poros se acomodan a la radiación solar y comienzan a bombear yo líquido. Recuerdo, a la vuelta, haber tenido en el rellano una larga conversación con unas señoras que me querían vender una biblia.
Intento recordar algo más del sueño. Eloína se incorpora, camina hasta el borde de la tarima, inspira profundamente, como queriendo apresar para siempre la embriagadora plenitud del aire, contempla la tupida red de árboles de la ladera. El verde oscuro de la montaña se funde, diluido en el gris que creo percibir por las retinas, mis ojos abiertos a la semipenumbra de la habitación.
Me incorporo, siento hambre, camino de memoria, lentamente, en penumbra, la luz de la vacía nevera me deslumbra, estoy saliendo a la calle, en el Hipertot largas colas de los últimos en comprar para el domingo. Me sumerjo en el espejismo alimentario, la droga de los que crecimos en la ideología de la miseria rodeados de abundancia.
Estoy soñando, estoy dormido, sé que me estoy despertando, que he estado soñando, que no soy un director de cine, ni un currante, ni estoy comprando en el Hipertot. ¿Quién soy yo?. ¿A qué clase de clase social pertenezco?.
PS: No es cierto todo eso de los sueños, recuerdo haber disfrutado mucho con algunos, auténticas explosiones de placer.
jueves, 19 de abril de 2007
el liberal Moscardó
fuga 2
Para huir del tema, pensé escribir algo diferente, imposible, completamente ajeno a mí, algo como: "Aquí, ahora, dos esferoides verdes chocan elásticamente contra una oscura, dura, impenetrable y perfectamente plana superficie, sin intercambio alguno de energía".
Ahora, al releer, comprendo lo fallido del intento (es imposible alienarse de sí para escribir, uno se proyecta sin cesar en lo escrito) y su conexión con el recuerdo de lo que había visto por la mañana en un vagón del metro: una mujer gruesa, con la piel muy oscura, larga melena negra, larga falda gris ceñida a sus anchas caderas, recitando con un extraño acento, la expresión lastimera: "Buenos días, señoras y señores, es triste pedir, pero más triste es robar, me dirijo a aquellas personas que buenamente me quieran ayudar serán bien recibidas. Muchas gracias y que Dios se lo pague".
"Sin intercambio alguno de energía". La mujer caminaba en mi mente por el vagón con la mano extendida, su mano crecía en la perspectiva mental y se hacía enorme al llegar al fondo, yo apoyado en la ventana del vagón, mirándola y preguntándome "¿será verdad que no conviene dar dinero a cambio de sólo las gracias porque, haciéndolo, se contribuye a la perpetuación de la miseria?".
Escribí que el escenario mental de un pasajero estaba en blanco (de blanco simulado). Luego escribí "se dice que el blanco es un color lleno usado para representar la nada". Un globo blanco se llenó de algo esencial hasta más allá de sus límites, abriendo paso a una explosión evolutiva de globos multicolores.
Escribí que recordaba el momento de volver a casa, oh!gar dulce oh!gar; dos señoras esperaban en el rellano, con una acechante y abierta sonrisa; preguntaban: "¿cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?". En el recuerdo, las señoras preguntaban a tecno ritmo machacón, bom bom bombom bombombom bom bom y sus sonrisas subían y bajaban modulando la pregunta "¿cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?".
Me va a ser imposible, aquí y ahora: 1) reproducir la música (llena de mutantes colores), 2) dar cuenta de mi preocupación por mi incapacidad para satisfacer la demanda de las señoras. Oh, dioses, ¿cómo podría yo ayudarles?. Parecían muy necesitadas de respuesta.
¿Cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?.
Ahora, al releer, comprendo lo fallido del intento (es imposible alienarse de sí para escribir, uno se proyecta sin cesar en lo escrito) y su conexión con el recuerdo de lo que había visto por la mañana en un vagón del metro: una mujer gruesa, con la piel muy oscura, larga melena negra, larga falda gris ceñida a sus anchas caderas, recitando con un extraño acento, la expresión lastimera: "Buenos días, señoras y señores, es triste pedir, pero más triste es robar, me dirijo a aquellas personas que buenamente me quieran ayudar serán bien recibidas. Muchas gracias y que Dios se lo pague".
"Sin intercambio alguno de energía". La mujer caminaba en mi mente por el vagón con la mano extendida, su mano crecía en la perspectiva mental y se hacía enorme al llegar al fondo, yo apoyado en la ventana del vagón, mirándola y preguntándome "¿será verdad que no conviene dar dinero a cambio de sólo las gracias porque, haciéndolo, se contribuye a la perpetuación de la miseria?".
Escribí que el escenario mental de un pasajero estaba en blanco (de blanco simulado). Luego escribí "se dice que el blanco es un color lleno usado para representar la nada". Un globo blanco se llenó de algo esencial hasta más allá de sus límites, abriendo paso a una explosión evolutiva de globos multicolores.
Escribí que recordaba el momento de volver a casa, oh!gar dulce oh!gar; dos señoras esperaban en el rellano, con una acechante y abierta sonrisa; preguntaban: "¿cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?". En el recuerdo, las señoras preguntaban a tecno ritmo machacón, bom bom bombom bombombom bom bom y sus sonrisas subían y bajaban modulando la pregunta "¿cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?".
Me va a ser imposible, aquí y ahora: 1) reproducir la música (llena de mutantes colores), 2) dar cuenta de mi preocupación por mi incapacidad para satisfacer la demanda de las señoras. Oh, dioses, ¿cómo podría yo ayudarles?. Parecían muy necesitadas de respuesta.
¿Cree usted que el mundo ha aparecido por creación o por evolución?.
miércoles, 18 de abril de 2007
fuga 1
El lunes estuve en Valentania; había ido con la vaga intención de buscar algún trabajo. Era un típico día de junio, remansado y luminoso.
A eso de las tres, después de haber estado meditando si valía la pena hacer algo, me tendí en la cama, oblicuamente cruzado, con los pies colgando por un borde y la barbilla apoyada en el otro, mirando hacia la terraza y disfrutando el suave cosquilleo que se extendía por la piel de mis piernas, esponjadas de placer.
A través de la mugre de los vidrios del ventanal vi algo moviéndose; quise creer que era una mariposa de alas doradas que revoloteaba alrededor de una planta roja (o de rojas flores...), cuyas etéreas ramas se balanceaban mínimamente mecidas por la brisa del aleteo. No sé bien si era así o sólo que así lo escribí, en la libreta abierta sobre la colcha.
El aire estaba caliente y como saturado de la luz que, reflejada por las blancas paredes de la terraza, entraba en la habitación eludiendo el toldo.
Se me ocurrió que mi mente era, en relación a la habitación, un espacio oscuro y fresco, como lo era la habitación respecto a la terraza, y -escribí- de suelo verde, en cuyo centro (“un punto vacío cuya imaginación me produce un ligero acceso de vértigo”) se estaba gestando un “incoloro” proyecto de “huida a algún lugar que no consigo ubicar en el planisferio, tal vez porque en el fondo no tengo ganas de huir”.
Al leer la palabra "huir" me pregunté si estaría realmente pensando en huir o si la palabra se me había ocurrido así, sin más, como se me podía haber ocurrido "yogur" o "cantinela".
Me dije que las palabras no se le ocurren a uno por casualidad, pero que tal vez me estaba complicando innecesariamente las cosas. En verdad, ¿para qué querría yo huir?. Me contesté que uno no huye para algo, sino de algo, ¿y de qué podría querer huir yo?.
A eso de las tres, después de haber estado meditando si valía la pena hacer algo, me tendí en la cama, oblicuamente cruzado, con los pies colgando por un borde y la barbilla apoyada en el otro, mirando hacia la terraza y disfrutando el suave cosquilleo que se extendía por la piel de mis piernas, esponjadas de placer.
A través de la mugre de los vidrios del ventanal vi algo moviéndose; quise creer que era una mariposa de alas doradas que revoloteaba alrededor de una planta roja (o de rojas flores...), cuyas etéreas ramas se balanceaban mínimamente mecidas por la brisa del aleteo. No sé bien si era así o sólo que así lo escribí, en la libreta abierta sobre la colcha.
El aire estaba caliente y como saturado de la luz que, reflejada por las blancas paredes de la terraza, entraba en la habitación eludiendo el toldo.
Se me ocurrió que mi mente era, en relación a la habitación, un espacio oscuro y fresco, como lo era la habitación respecto a la terraza, y -escribí- de suelo verde, en cuyo centro (“un punto vacío cuya imaginación me produce un ligero acceso de vértigo”) se estaba gestando un “incoloro” proyecto de “huida a algún lugar que no consigo ubicar en el planisferio, tal vez porque en el fondo no tengo ganas de huir”.
Al leer la palabra "huir" me pregunté si estaría realmente pensando en huir o si la palabra se me había ocurrido así, sin más, como se me podía haber ocurrido "yogur" o "cantinela".
Me dije que las palabras no se le ocurren a uno por casualidad, pero que tal vez me estaba complicando innecesariamente las cosas. En verdad, ¿para qué querría yo huir?. Me contesté que uno no huye para algo, sino de algo, ¿y de qué podría querer huir yo?.
jueves, 12 de abril de 2007
Meme
Sarsillo me pasa (me pasó) un (una?) meme y, como no me acaban de gustar esas cosas, me hice el loco/sueco. Pero, como ella sí me gusta, le contesto ahora, a torero pasado :-)
No me gustan porque me recuerdan esas cadenas supersticiosas en las que se pasaba un mensaje con unas instrucciones que debías cumplir para evitar que te pasase un percance. No sé por qué me da que quien inició esto pretendía algo distinto: falta azar en el montaje.
Para acabar de quitarle azar, voy a poner un párrafo a mi antojo de un libro que no tenía cerca (de la vista: estaba debajo de la cama). El libro tiene el ISBN 84-663-1706-6.
En la página 39:
Cuando los camiones arrancaron, cargados de presos, yo fui uno de los niños que corrieron detrás, tirando piedras. Buscaba con desesperación el rostro del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoy era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio de la Alameda, con los puños cerrados, sólo fui capaz de murmurar con rabia: “¡Sapo! ¡Tilonorrinco! ¡Iris!”
Me encanta ese relato, es una hermosa descripción de la mierda de frustración y confusión que hemos sido. Vuelva la república.
No me gustan porque me recuerdan esas cadenas supersticiosas en las que se pasaba un mensaje con unas instrucciones que debías cumplir para evitar que te pasase un percance. No sé por qué me da que quien inició esto pretendía algo distinto: falta azar en el montaje.
Para acabar de quitarle azar, voy a poner un párrafo a mi antojo de un libro que no tenía cerca (de la vista: estaba debajo de la cama). El libro tiene el ISBN 84-663-1706-6.
En la página 39:
Cuando los camiones arrancaron, cargados de presos, yo fui uno de los niños que corrieron detrás, tirando piedras. Buscaba con desesperación el rostro del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoy era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio de la Alameda, con los puños cerrados, sólo fui capaz de murmurar con rabia: “¡Sapo! ¡Tilonorrinco! ¡Iris!”
Me encanta ese relato, es una hermosa descripción de la mierda de frustración y confusión que hemos sido. Vuelva la república.
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